Terrorismo, el peor riesgo para México: EU y CISEN

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De acuerdo con la Agenda Nacional de Riesgos 2018, el primer riesgo enlistado en el documento confidencial es el terrorismo internacional.

Durante el 2013 este fenómeno había ocupado el primer lugar entre las “preocupaciones” de las instancias de seguridad y defensa nacionales. En 2014 se ubicó en la décima posición y en 2015 y 2016 pasó a figurar en el número cuatro.

En el 2018, el terrorismo vuelve a ser la principal preocupación registrada por el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), el organismo de inteligencia civil del Estado mexicano.

El Cisen –institución descentralizada de la Secretaría de Gobernación– es el encargado elaborar la Agenda Nacional de Riesgos de cada año, con la información y el acuerdo de los titulares de otras instancias que integran el Consejo de Seguridad Nacional: el presidente de la República; los secretarios de la Defensa Nacional, Marina, Relaciones Exteriores, Función Pública, Comunicaciones y Transportes y Hacienda y Crédito Público; así como el comisionado Nacional de Seguridad, el procurador General de la República y el propio director general del Cisen.

El terrorismo es la principal amenza a la seguridad nacional de Estados Unidos. En el informe se califica de “elevada” la amenaza terrorista del Estado Islámico. Se advierte que esta organización es capaz de cometer directamente o inspirar la comisión de ataques en Estados Unidos “utilizando tácticas simples pero efectivas que son difíciles de detectar e interrumpir”. Esta “mayor amenaza” persistiría, según el documento, al menos durante 2018.

Y advierte: “Estamos especialmente preocupados por el potencial de infiltración terrorista a través de la frontera entre Estados Unidos y México, especialmente cuando los combatientes terroristas extranjeros parten de Siria e Irak y entran en los flujos migratorios globales”.

Texas tiene 29 puertos de entrada y comparte con México 1 mil 254 millas de frontera internacional (unos 2 mil 18 kilómetros). El documento destaca el dato para alertar del peligro que representa un país con problemas para controlar los ingresos y salidas de personas.

En el documento se informa con preocupación que: “Los contrabandistas de personas que trabajan en rutas latinoamericanas establecidas, han transportado durante largo tiempo sirios, iraquíes y otros inmigrantes de países donde operan grupos terroristas hasta nuestra frontera terrestre con México, donde a menudo también solicitan asilo”.

La porosidad de las fronteras mexicanas está documentada con algunos casos concretos. Uno de ellos es el de Bilal Hamed Abood, un ciudadano naturalizado estadunidense nacido en Irak. Hamed viajó a Siria para incorporarse a uno de los grupos beligerantes. Luego de un tiempo en la guerra regresó a Texas. El asunto es que al combatiente se le había negado la salida de Estados Unidos pero lo hizo irregularmente a través de México. Y en abril de 2013 abordó una línea aérea mexicana con rumbo a Bogotá, Colombia, y desde ahí se dirigió a Siria.

Pero no ha sido el único. “Al menos 13 reconocidos como combatientes terroristas extranjeros desde 2012 cruzaron o planearon cruzar la frontera entre Estados Unidos y México para unirse a organizaciones terroristas extranjeras en Irak, Siria, Somalia y Pakistán. La mayoría sabía que estaba en la lista de exclusión de vuelos”. México se convirtió en su opción.

Fuente: Contralínea

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