No hay riesgo financiero relacionado a criptomonedas: FSB

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Las monedas virtuales “no plantean un riesgo” actualmente para la estabilidad financiera mundial, pero “eso podría cambiar” si estas herramientas llegan a estar más integradas en el sistema financiero, según el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por su sigla en inglés).

El FSB es un ente encomendado por el G20 para llevar a cabo las reformas tras la crisis del 2007-2008 y revisó los problemas que plantea el rápido auge de las criptomonedas. Sus resultados aparecen en una evaluación publicada este domingo con motivo del G20 Finanzas, que se celebra este lunes y martes en Buenos Aires.

Tras el estudio, que fue enviado al conjunto de ministros de Finanzas y de gobernadores de bancos centrales del Grupo de los 20 (G20), el FSB concluyó que las divisas virtuales, como el bitcoin, “no plantean, de momento, un riesgo para la estabilidad financiera mundial”.

“No obstante, el mercado sigue evolucionando rápidamente y esta evaluación inicial podría cambiar si los criptoactivos se emplearan de forma más amplia o interconectada con el núcleo del sistema financiero”, considera el organismo, presidido por Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra.

“Los criptoactivos plantean dudas sobre la protección de los consumidores y los inversores, pero también por el hecho de que pueden ser usadas para actividades ilegales”, como el “blanqueo de dinero” y el “financiamiento del terrorismo”, recuerda el FSB.

“Las autoridades nacionales comenzaron a abordar estas cuestiones”, pero “dada la naturaleza mundial de estos mercados, se justifica una mayor coordinación”, añade el organismo.

El objetivo del Consejo de Estabilidad Financiera, creado tras la quiebra del banco estadounidense Lehman Brothers, es reforzar el sector para evitar una nueva desestabilización del sistema financiero. Publica regularmente recomendaciones para los miembros del G20.

Estos últimos incluyeron la cuestión de las criptomonedas en la agenda de la cumbre de Buenos Aires, por petición de Francia y Alemania.

Fuente: El Economista

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