¿Cuál es el objetivo de la Ley fintech?

Odoo CMS- Sample image floating


Hace unos días, el presidente Enrique Peña Nieto promulgo la Ley para Regular a las Instituciones de Tecnología Financiera, después de varios meses de discusión en las cámaras del Poder Legislativo.

Uno de los principales beneficios expresado por los legisladores, fue que además de una mayor atracción de capital al país, un marco competitivo más fuerte podría otorgar mejores condiciones al mercado financiero mexicano.

Según información de la Asociación Mexicana de Capital Privado, A.C., México es el país en que más “fintech” operan en todo Latinoamérica y el cálculo del valor de sus operaciones está tasado en más de 36 mil millones de dólares. La regulación, en busca de proteger a los usuarios, ya era más que necesaria.

Asimismo, esta nueva ley traerá consigo una apertura a la innovación de los bancos actuales y dejar atrás el modelo bancario, el cual parece cada día más anticuado y oneroso. La apertura continua de sucursales, en busca de brindar un mejor servicio, solo representa un mayor costo y una ineficiencia financiera.

Una mayor competencia y un mejor servicio para los usuarios, son algunas otras ventajas. Sin embargo, no debe de perderse el verdadero objetivo de la aprobación de esta ordenanza: la inclusión financiera. Indaguemos un poco del retraso actual de nuestro país en esta materia.

Hemos observado cómo a través de la historia, nuestro país siempre se ha caracterizado por tener una infraestructura financiera insuficiente para lograr una mayor integración. Según datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, aún existen alrededor de 550 municipios en el país, que no cuentan con acceso al sistema financiero, ya sea por la falta de una institución bancaria o por no contar con acceso a internet. Esta limitante, evita que estas zonas puedan lograr un mayor desarrollo. El 100 por ciento de esos 550 municipios, esta considerado dentro de la zona con mayores niveles de marginación.

El lograr llegar a estos planos, nos ayudaría a concretar un mayor número de ciudadanos con algún tipo de cuenta bancaria, los cuales pudieran ser sujetos de algún financiamiento. La apertura al mundo crediticio, a pesar de lo elevadas que están las tasas de interés en la actualidad, denota en un mayor consumo, el cual impulsa la economía de una nación.

De la mano con esta inclusión, debe ir acompañada una campaña para lograr una mayor educación financiera. Para muestra, tan solo algunos datos arrojados por la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera del 2015. Del universo tomado en cuenta (7 mil viviendas), el 23.5% de los encuestados no ahorra, el 45.6% no tiene un crédito, el 73.1% no tienen un seguro y el 52.4% no tiene una cuenta de ahorro para el retiro.

Los números hablan por sí solos. Si no capacitamos y concientizamos a la ciudadanía de los beneficios de estos instrumentos financieros, los costos a los cuales pueden ascender, pudiera dejarlos en una situación económica muy compleja.

Aprovechar las herramientas que nos brinda este estatuto, nos habilita una enorme oportunidad de lograr una mayor cultura financiera y que ésta se vea reflejada en el crecimiento económico en el país.

De acuerdo con datos de la ENIF 2015, existen 29 millones de adultos que tienen un teléfono celular, pero no tienen una cuenta. Un estudio de McKinsey Global Institute indica que un mayor uso de servicios financieros digitales podría aumentar el PIB de México en 90 mil millones de dólares para el año 2025.

Fuente: heraldo.mx

Share