Evasión fiscal quita a México 2.8% del PIB

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La evasión fiscal es uno de los principales problemas que aquejan a las finanzas públicas de México, refieren especialistas en el tema. 

Hasta finales del año pasado, este tipo de defraudación le costó al país el equivalente al 2.8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país [483 mil 874 millones de pesos], de acuerdo con datos de la Cuenta Pública de la Auditoria Superior de la Federación (ASF). En ese entonces, por la vía de los impuestos el Gobierno federal recaudó dos billones 407 mil 716.7 millones de pesos, que equivalen al 50.5 por ciento del total de los ingresos que obtuvo en ese año.

Hasta 2015, esta omisión tributaria equivalió, como mínimo, al 3.16 por ciento del PIB, según la información más reciente del Sistema de Administración Tributaria (SAT) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Esto quiere decir que hace dos años, al menos 574 mil 027 millones 260 mil pesos dejaron de entrar a las arcas nacionales, monto que alcanza para saldar, en más de dos ocasiones, las deudas contraídas por los ex gobernadores de Chihuahua, Coahuila, Durango, Nuevo León, Quintana Roo, Sonora, Tamaulipas y Veracruz [273 mil 638 millones 300 mil pesos, en conjunto].

A pesar de que la tasa de evasión fiscal entre 2004 y 2015 tuvo un retroceso de 20.46 puntos porcentuales, de acuerdo con el estudio “Evasión del Impuesto al Valor Agregado y del Impuesto Sobre la Renta” del SAT, realizado por la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), la magnitud de las pérdidas ligadas a este tipo de defraudación fiscal son aún considerables. Más si añadimos los montos por devoluciones y condonaciones masivas de pagos de impuestos, multas, recargos, entre otros -que según el SAT, son de las formas de evasión más utilizadas por los defraudadores-

Entre 2013 y 2016, el SAT otorgó devoluciones por un billón 345 mil millones de pesos; y entre 2008 y 2016, condonó 593 mil 448 millones de pesos. La suma de estos dos montos [1.9 billones de pesos] se asemeja al costo de pagos de pensiones y jubilaciones del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para los próximos 70 años -más de dos billones de pesos, de acuerdo con Mikel Arriola, director general del IMSS-.

Según el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), entre los presuntos defraudadores se encontrarían los mexicanos Ricardo Salinas Pliego, principal accionista de Grupo Salinas; Carlos Slim, dueño de Grupo Carso; Roberto González Barrera, fundador de Grupo Maseca; Enrique Coppel Luken, ex presidente de Grupo Coppel; Marcial Maciel, fenecido sacerdote quien fundó a la organización religiosa de los Legionarios de Cristo; Joaquín Gamboa Pascoe, quien fuera líder de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y uno de los pilares del Partido Revolucionario Institucional (PRI); entre otros.

“Este uso artificioso de la política tributaria hace que en primer lugar los grandes contribuyentes se beneficien porque tienen la posibilidad de explorar los huecos del sistema tributario, y al final, prolongar el pago de sus deudas y también acceder a la condonación de deudas”, explicó.

Según el especialista, “el 10 por ciento de las personas más ricas de este país, en lugar de pagar el 35 por ciento de lo que deberían de pagar sobre sus ingresos, se estima que pagan el 11 por ciento únicamente”, situación que “nos da señales de que nuestras arcas se están llenando de manera insuficiente por parte de los sectores que deberían contribuir más”.

Hasta el momento, México se ha comprometido a investigar los posibles casos de evasión fiscal que se desprendieron del escándalo de los Paradise Papers, y de ser necesario, atribuirá responsabilidades penales.

Mientras tanto, no obstante que la recaudación en México aumentó en un 10.1 por ciento de 2015 a 2016, las defraudaciones tributarias y la baja capacidad de recaudación del Estado coadyuvan a que “nuestro país aún se encuentre por debajo del promedio latinoamericano en relación a la recaudación de ingresos tributarios como proporción del PIB”, refiere Fundar en su informe “Privilegios Fiscales 2016″.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en México el 20 por ciento del PIB lo compone la recaudación tributaria, mientras que su promedio internacional es de 34 por ciento.

La evasión fiscal en México

En México hay dos tipos de impuestos: los directos -como el Impuesto Sobre la Renta (ISR)-, que son aquellos que deben de pagar las personas físicas o morales [impuestos al ingreso, a la riqueza, al capital o al patrimonio personal] y los indirectos -como el IEPS y el Impuesto al Valor Agregado (IVA)-, que son aquellos que recaen sobre los gastos de producción y consumo; es decir, son los gravámenes que pagamos al consumir algo, ya sea en un restaurante, una tienda, o con cualquier intercambio de bienes y servicios.

La evasión fiscal, por otro lado, es “toda acción u omisión parcial o total, tendiente a eludir, reducir o retardar el cumplimiento de la obligación tributaria”, explica el SAT. Este ilícito tiene varios esquemas de defraudación, entre los que destacan la erosión de la base del ISR [operaciones inexistentes con facturas falsas]; el uso de subcontratación para evadir el pago del ISR y del IVA; el uso de sociedades de Inversión de Bienes Raíces -las llamadas “Sibras”- para evitar el pago del ISR; la creación de dividendos y accionistas apócrifos; la no expedición de comprobantes fiscales digitales; devoluciones y compensaciones hacia los contribuyentes; y fraudes electrónicos de diversa índole.

De acuerdo con los resultados del estudio del SAT y de la UDLAP, que analizó cerca del 80 por ciento del total de ingresos tributarios que se obtuvieron en el país entre 2004 y 2015, las tasas de evasión fiscal más altas están ligadas a aquellos ingresos no declarados por arrendamiento o rentas [76.22]; la falta de pago de ISR por personas físicas con actividad empresarial [68 por ciento]; personas morales o empresas que no pagan el ISR [30 por ciento]; la falta del pago del IVA en general [19.43 por ciento]; y la evasión al momento de declarar ingresos por salario de las personas físicas [13.43 por ciento].

En esos últimos años, entre las personas morales y los empresarios que no pagaron el ISR, generaron un daño económico acumulado de 2.9 billones de pesos. Monto que supera el total de evasiones de IVA durante el periodo [2.4 billones de pesos] y las defraudaciones por falta de declaración de ingresos salariales y de arrendamientos [1.8 billones en conjunto].

Sin embargo, señala el estudio, “en casos como el de México se ha avanzado en el tema de las reformas orientadas al establecimiento de mecanismos que contribuyan a la disminución en la evasión fiscal”. Sus resultados arrojan que la tendencia de evasión del ISR y el IVA con respecto al PIB fue a la baja: mientras en 2004 era del 5.36 por ciento, en 2015 fue de 3.16 por ciento. Para 2016, este porcentaje fue menor: 2.8 según la ASF.

Comparativamente, la evasión por la vía del ISR es más amplia que la del IVA. Mientras que para 2015 las defraudaciones relacionadas con el ISR significaron una pérdida del 2.04 por ciento del PIB, las del IVA ascendieron a 1.12 por ciento. Empero, en once años, la defraudación fiscal por ISR se redujo en 1.55 puntos porcentuales y la del IVA en 0.65 puntos. Hasta hace dos años, las evasiones -en conjunto- le costaban al país una cuarta parte [23 por ciento] de sus recaudaciones [574 mil millones de 1.9 billones de pesos].

Fuente: sinembargo.mx

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